El plástico: gran aliado del hombre en el desarrollo de la sociedad

El plástico: gran aliado del hombre en el desarrollo de la sociedad


 

El plástico surgió en el siglo XIX como una alternativa de menor costo para reemplazar a otros materiales que producían un impacto negativo en el medioambiente.

La primera versión fue creada por el inventor estadounidense John Wesley Hyatt, en 1863, a base de fibra de algodón, alcanfor y etanol. El material llamado celuloide reemplazó al marfil que se usaba para elaborar las bolas de billar, juego que estaba en gran auge por esa época.

Se estima que eran necesarios tres o cuatro elefantes para fabricar un juego completo de bolas de billar, lo que representó un gran impacto en esta especie por su caza indiscriminada, que se mitigó una vez entró el celuloide en el mercado.

El invento de Wesley se usó también para hacer monturas de lentes, cuellos y puños de camisas, mangos de cuchillos, entre otros miles de artículos que se comenzaron a vender a precios menores, logrando la democratización de estos y su fácil acceso.

Esa primera versión del plástico fue fundamental en los inicios del cine, pues se usaba en hojas finas que formaban las películas en las que se grabaron los primeros filmes.

La versión 100 % sintética

En 1907, otro estadounidense creó el primer polímero 100 % sintético. Leo Hendrik Baekeland inventó la baquelita, un material aislante y resistente al agua, a los ácidos y al calor moderado. Debido a su resistencia, era ideal para desarrollar electrodomésticos y demás elementos como teléfonos, cámaras fotográficas, radios, relojes y bolas de billar.

Textiles a base de plásticos

En 1939, la compañía americana Dupont y su químico Wallace Carothers desarrollaron una seda sintética para reemplazar a la natural, hecha de superpolímeros. Ese mismo año, pero en Francia, se creó el rayón, creado de celulosa tratada químicamente. Es otra seda artificial que se comenzó a usar en medias veladas, pero que con lo años se empleó en otras piezas, conformando hasta el 85 % de las prendas de vestir. Dupont siguió las investigaciones sobre el diseño molecular del plástico y creó el nylon, un material muy resistente.

Nacen nuevas formas

La II Guerra Mundial fue un catalizador para el desarrollo de nuevas formas del plástico, debido a la escasez de recursos tradicionales, como el caucho, material altamente demandado durante el conflicto global. Por esto, entre 1939 y 1945 se creó el caucho 100 % sintético, usando el neopreno. Además, se formuló el polietileno que sirvió de aislante eléctrico que permitió a la Fuerza Armada Real Inglesa aislar sus equipos de radar de alto voltaje sin añadir peso.Esencial en la industria automotriz

La Asociación de Fabricantes de Plástico en Europa señala que las piezas de plásticos son clave en la industria automotriz porque pesan 50 % menos que las hechas de otros materiales, lo que representa una ahorro de entre el 25 % al 35 % en combustible. Además, el plástico ofrece soluciones livianas que cumplen los requisito esenciales de seguridad como la protección contra incendios.
“En la industria automotriz, los plásticos permiten la absorción de energía, la reducción del peso y el diseño innovador, al tiempo que contribuyen a la seguridad de los pasajeros. Las características tales como la absorción de impactos para parachoques, supresión de riesgos de explosión en tanques de combustible, cinturones de seguridad, bolsas de aire y otros accesorios que salvan vidas, hacen del plástico el material más seguro para aplicaciones automotrices. Desde los años 70, el uso de plásticos en los aviones ha crecido de 4% al 50%, aproximadamente, por las mismas características”, señala la asociación.

El plástico de uso doméstico

En el siglo XX, el polietileno fue empleado por el estadounidense Earl Tupper para crear toda una línea de elementos para la conservación de los alimentos, conocidos como tupperware, con lo que se inició el uso doméstico del material.
En los años 50 se descubrió el polipropileno y la implementación del plástico se extendió en diversos ámbitos como autos, electrodomésticos, muebles, juguetes, productos para el cuidado del bebé (biberones, chupos, pañales, mordedores y cambiadores) y por supuestos, en envases.

Al servicio de la salud

El plástico al servicio de la salud tiene una gran espectro de acción que va desde implementos de protección (guantes, tapabocas); recipientes y contenedores, herramientas de diagnóstico como medidores de glucosa en sangre, hasta mallas quirúrgicas, prótesis y corazones artificiales.

Joseba Luna, cofundador y director de Tecnología de Onyriq, una compañía dedicada a la investigación y desarrollo de proyectos alrededor de materiales poliméricos, destaca la funcionalidad del plástico para cubrir necesidades específicas en el campo médico.
“Este es el caso de los catéteres, que requieren una flexibilidad y propiedades mecánicas para su correcto desempeño. En otro orden, y en contacto con la piel de forma intermitente, nos encontraríamos con órtesis y prótesis externas para, por ejemplo, miembros amputados. La irrupción de los materiales poliméricos en el sector supuso una revolución en cuanto a prestaciones de los servicios de salud (…) ha permitido reducir el peso de las prótesis y ha aumentado el confort general de los pacientes”.