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7 hábitos que aportarán al cuidado del planeta

Autor: Christian Agudelo, Líder de Cambio y Comunicaciones Internas.
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En la fachada de la Universidad de Salamanca hay una frase en latín que dice Quod natura non dat , Salmantica non præstat. Traduce algo como: “Lo que la naturaleza no da, Salamanca no lo otorga”, refiriéndose a que ninguna universidad brinda algo que nos niega nuestro propio carácter.

Es muy difícil aprender hábitos en una universidad, pero resulta más fácil cuando las buenas pequeñas acciones las volvemos costumbres: como el reciclaje.

Desde la infancia, mi contacto con la naturaleza fue uno de los mejores regalos que hicieron mis padres. Crecí teniendo respeto por los animales y la vegetación, con la ventaja de crecer en un ambiente campestre y llegar a tener hasta once perros al mismo tiempo.

En el colegio, aprendí sobre ciencias naturales, el ciclo del agua, la selección natural, la explicación a la magia de una luciérnaga encendida y cuidábamos de no afectar el camino de las hormigas a nuestro paso. En cuanto a botánica, aprendimos de cultivos hidropónicos, categorización de las plantas y podíamos ser voluntarios o recibir sanciones sembrando árboles, cosa que disfrutábamos mucho, aunque algunos profesores lo vieran como un castigo, en lugar de una enseñanza. (Me pregunto si todo esto aún se hace en los colegios).

Muchos hábitos también transmitidos en familia tenían que ver con el orden de mi cuarto, mi seguridad y salud, y otros ámbitos que inmersos o no en el tema de la ciencia, tienen que ver con el vivir mejor. Si comenzamos a ver nuestro comportamiento en sociedad más allá de las reglas sociales y lo convertimos en una operación lógica que nos explica una vida saludable, sería más práctico enseñar hábitos con nuestro ejemplo.

Los hábitos construyen personalidad, individuos, costumbres, tradiciones… sociedad. Nos demos cuenta o no, traen consecuencias, positivas o negativas. Cambiar los malos por los buenos hábitos ambientales transforma el mundo.

Propongo 7 hábitos que aportarán al cuidado del planeta:

1. ¿Has notado cómo caminar o manejar el carro por el lado derecho facilita la circulación de las personas que van en el mismo sentido y evita que choquemos con quienes avanzan a su derecha en el sentido contrario? Avancemos por el camino del reciclaje: separar los residuos aprovechables en casa es el primer paso para reciclar. Así, facilitamos la labor del reciclador y evitaremos cruzarnos o chocarnos de frente con la contaminación del mar. (Incentivos para fomentar reciclaje del Gobierno Nacional).

2. Siembra un árbol. Si crees que no vas a sembrar, porque no vas a tener tiempo de regarlo o porque no tienes un terreno de tu propiedad, recuerda que un árbol se cuida solo cuando tiene suficiente raíz y que, a falta de un árbol, aumenta el calor de nuestro entorno. Siembra el árbol; si puedes uno por día, mejor. Si no siembras, puedes adoptar uno en línea aquí, como algunos de mis amigos.

3. Reduce la generación de residuos. Pierde el miedo a utilizar una botella de agua o un vaso varias veces. ¿Acaso crees que te juzgarán por ‘tacañería’ si usas una botella con frecuencia?, dales tu mensaje: la botella es mía y el planeta es de todos. No olvides lavarla con frecuencia (¿De que material debe ser mi botella de agua reutilizable?).

4. Apagar las luces, pero también limpiar los bombillos, reduce el consumo de energía. Usemos las luces que sean necesarias y escojamos un día para limpiar bien bombillos y lámparas. El consumo de energía contamina bastante.Ten cuidado que no caigas en un lote nuevo de bombillos incandescentes que ingresaron a Colombia en 2019, Ver noticia.

5. Comparte: tu conocimiento o lo que ya no uses. No es necesario que los demás te ayuden a pagar la clave del WiFi para compartirla, lo importante es que das acceso al conocimiento. Lo mismo debe ocurrir con los libros y con la comida: los libros se hacen valiosos si más personas lo leen y los alimentos que no consumimos, se pierden.

6. Organiza mejor tus cajones de medias y organízalas insertando una con otra. Así puedes poner más medias y encontrar las que son hermanas. Lo mismo puedes hacer cuando quieras comenzar la acción de reciclar: inserta los empaques plásticos de mecato en las botellas vacías que usaste durante el día o la semana. Así será más fácil para el reciclador separar el plástico de lo que no lo es (y el viento no se lo va a llevar volando hasta la próxima montaña o mar con el que se tope).

7. Saluda al reciclador de tu barrio. Así, este hombre o mujer, sentirá que su oficio es muy valioso y más personas lo conocerán cuando grites su nombre. Aunque no lo creas, cada bolsa de residuos aprovechables entregada es felicidad para él y para su familia, que viven de eso. Y es felicidad para nuestro entorno.

Hábito bonus: Comparte este artículo y hagamos que más personas empiecen a cambiar sus hábitos ambientales: reciclar, sembrar vida en el planeta y ahorrar recursos se convertirán en una costumbre mundial. (O eso esperamos).

Nuestra cotidianidad se debe parecer en algo a salvar el planeta. Hay cosas que sabemos que aportan al cuidado del ambiente, pero que nos parecen obvias. Hagamos que salvar el planeta sea tan fácil como abrir una cuenta en una red social o leer este artículo.

Mostremos que tenemos carácter y asociemos nuestros hábitos diarios con la sostenibilidad que queremos para el mundo. Ninguna universidad nos lo va a enseñar. Ninguna ciencia como el sentido común.